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Saturday, October 04, 2008

Orientación grupal

En la sociedad japonesa, la conciencia grupal es inculcada a los niños desde muy temprana edad por la familia, el grupo más importante para un individuo. La familia le entrega los contextos en los que ocurre la socialización, y además los patrones de interacción que se aplican en grupos secundarios como la escuela, el vecindario, los clubes dentro y fuera de la escuela y los lugares de trabajo. Los japoneses tienen una gran conciencia de rango, por lo que los grupos familiares se encuentran muy bien definidos con respecto a la jerarquía. Cada persona está ligada a otro miembro que se encuentra por encima de ella, y en la cúspide del grupo hay una persona con la que todos están relacionados a través de lazos de subordinación.

Cualquier cosa que sea impartida o entregada por un mayor a un subordinado es considerada un favor, y en algunos contextos se le llama on, una deuda especialmente profunda. Tratándose o no de on, el favor debe ser pagado en forma de respeto, servicio y lealtad con el superior. La obligación de pagar la propia deuda recibe el nombre de giri. La relación entre los miembros del grupo familiar es “difundida funcionalmente”, es decir, no está establecida en términos de roles específicos, sino que tiende a abarcar casi todos los aspectos de la vida.

Como una regla, las relaciones cálidas e íntimas se mantienen sólo entre los miembros del grupo familiar, y se cierran las puertas para cualquier persona ajena al mismo. La cohesión interna del grupo se ve muchas veces realzada por el reconocimiento de un grupo rival con el que se compite por la obtención de ciertos recursos. Por ejemplo, las distintas sucursales de un banco pueden enfrentarse por el aumento de depósitos, así como las facciones de un partido político compiten por recursos como la presidencia del partido o los puestos ministeriales.

Friday, October 03, 2008

Ki

El ki es un concepto muy importante en la psicología popular japonesa y en las relaciones interpersonales. La palabra ki, que significa a grandes rasgos “energía” “espíritu” o “corazón”, se usa en alrededor de cuarenta expresiones para describir diversos estados mentales, que pueden ser clasificados en las siguientes categorías:

1- Conciencia o sanidad: cuando una persona se vuelve insana, se dice que “su ki está fuera de foco” (ki ga kuruu); cuando fallece, se dice que “su ki está distante” (ki ga tooku naru), cuando se distrae, “su ki está desparramado” (ki ga chiru).
2- Interés, intención o voluntad: cuando una persona tiene la voluntad de hacer algo, “su ki avanza” (ki ga susumu); cuando pierde el interés, “su ki cambia” (ki ga kawaru).
3- Estado de ánimo, sentimientos o emociones: cuando una persona se siente deprimida, “su ki se hunde” (ki ga shizumu/fusagu); cuando está nerviosa “su ki se alborota” (ki ga kusha kusha suru).
4- Temperamento, corazón o mente: se dice que una persona que se enoja fácilmente “tiene un ki corto” (ki ga mijikai); una persona bondadosa “tiene un ki bueno” (ki ga ii); una persona paciente “tiene un ki largo” (ki ga nagai).

Sin embargo, en la mayoría de estas expresiones, el sujeto principal es el ki, y no el individuo. Así, cuando una persona tiene paciencia, no es él, sino que el ki el que es largo.

Oyabun-kobun

Relación entre dos personas que asumen los roles de padre (oyabun) y de niño(kobun), establecida por algún beneficio económico o apoyo social.

Los lazos de oyabun-kobun han sido tradicionalmente la columna de las organizaciones comerciales pequeñas, y hasta el día de hoy son muy comunes en los sectores menos modernizados de Japón. La base de la relación es el poder económico, político o social del oyabun. Es él quien asume la responsabilidad por el bienestar, comportamiento y orientación del kobun. El kobun, en tanto, acepta la autoridad del oyabun y está obligado a mostrar obediencia, lealtad y ciertos servicios como una manera de pagar los beneficios que recibe. La incidencia de estas relaciones ha declinado radicalmente durante las últimas décadas, pero los términos oyabun y kobun siguen siendo bastante utilizados para hacer referencia a otros tipos de relación que se asemejan a la antes mencionada.

Un ejemplo clásico del patrón oyabun-kobun se puede ver en los grupos de la mafia, en donde los individuos más poderosos son llamados popularmente oyabun.
La relación oyabun-kobun ha sido un tema muy recurrente en novelas y teleseries japonesas. El conflicto entre los sentimientos personales, como el afecto por un pariente o ser amado, y la lealtad hacia el oyabun y su grupo, proveen a menudo la tragedia para estas historias.

Ie

El ie es un concepto tradicional de la organización social japonesa. Ie a veces se traduce como “familia”, pero el término “casa” está mucho más cercano a las consideraciones orientales. Se encuentra estructurado usualmente sobre la base de una familia, y a veces incluye a otros parientes e incluso a quienes no son miembros directos. Una vez establecido, se espera que el hogar permanezca durante generaciones y generaciones.

En Japón, las comunidades se crean en base al ie. Es una práctica común para sus habitantes el tener un nombre especial y exclusivo aparte de su apellido, que también puede ser compartido por otros. El ie es considerado una tradición continua, que involucra no sólo a los presentes, sino que también a quienes ya han fallecido o no han nacido aún. Los miembros van y vienen a través del nacimiento, el matrimonio y la muerte, pero el ie siempre persiste.

Reglas de sucesión


Existen dos reglas de sucesión muy importantes respecto a la cabeza de la familia. La primera, es que la cabeza debe ser sucedida por un “hijo”. Cualquier hombre, ya sea hijo natural, adoptado o yerno, puede tomar este rol. Incluso si el jefe de familia tiene un hijo, pero considera que este no reúne las condiciones para sucederlo, puede darle el título a otra persona para mantener los asuntos familiares.
La adopción como un método para asegurar la sucesión es muy común en tierras japonesas. De esta manera, un yerno o hijo adoptivo, tiene las mismas obligaciones y responsabilidades de un hijo biológico, debiendo cuidar de sus padres, otros miembros de la familia, y sus ancestros.
La segunda regla, es que hay sólo un sucesor. En una casa existe una diferencia sutil entre el hijo que va a ocupar el puesto del padre y el que no, siendo los parientes de este último menos que “miembros totales” de la casa. De hecho, es muy extraño que dos hermanos casados vivan en el mismo lugar, puesto que, se espera que quien no va a suceder al padre, abandone la familia. Una vez que ellos establecen sus propios hogares, se convierten en ramas independientes, y los mismos principios del ie comienzan a operar en sus nuevas casas.
Esta costumbre asegura que el sucesor reciba la casa y las propiedades del padre. A pesar de la ley establecida en 1947, que da igual derecho a hijas e hijos, en las familias rurales, los hombres no sucesores suelen dejar la casa y la tierra intactas para el hijo sucesor que se hará cargo de sus padres.
Así, las relaciones basadas en ie son consideradas aún más importantes que las relaciones sanguíneas, y las relaciones entre las diferentes casas no son relevantes a menos que entre ellas exista un vínculo comercial o social específico. Un hermano que ha establecido su propio hogar se considera perteneciente a otra unidad social, mientras que un yerno, a pesar de ser un completo extraño, asume más importancia como sucesor que éste.

El concepto de ie se manifiesta tanto en las áreas rurales como urbanas, ya que la continuidad familiar tiene un gran valor para aquellos que cuentan con negocios y propiedades que manejar. Antiguamente, el ie fue además la unidad básica para el establecimiento de los samuráis durante el periodo Edo, ya que el estatus de sucesor les permitía disfrutar de una gran cantidad de privilegios que serían luego transmitidos a otros samuráis.

La declinación del ie como institución se produjo debido a las condiciones económicas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. La población floreció, y el creciente número de personas que vivía gracias a un sueldo en vez del manejo de propiedades heredadas, hizo que asegurar la continuidad del ie perdiera todo el sentido, puesto que los jefes de familia ya no poseían nada significativo que conservar. Así, el aumento de trabajadores asalariados, el éxodo de los jóvenes rurales hacia áreas urbanas y la renuencia de las mujeres a vivir con sus suegros, contribuyeron a la decadencia de la tradición.

El Ie moderno


Hoy en día, el ie se aprecia en su mayoría en las familias rurales y los hombres con cargos tradicionales- como los artesanos- en los que las técnicas son traspasadas de generación en generación o en profesiones de clientela específica, como el caso de los médicos de cabecera o los sacerdotes de los templos. Las casas japonesas modernas son usualmente familias nucleares. Los padres ancianos viven solos o con sus hijas casadas, y no necesariamente con el hijo mayor de la familia.
A pesar de que el ie ha declinado como institución, su esencia ha servido como base en la construcción de los grupos sociales japoneses. Por ejemplo, una empresa es concebida como una casa, todos sus empleados son considerados miembros de la familia y el jefe ocupa el puesto de cabeza del hogar. La empresa se preocupa de las familias de sus empleados, tomando la responsabilidad económica y social de las mismas, y la familia del empleado, a cambio, considera a la familia del empleador como su prioridad. En ese sentido son las compañías, o cualquier otra unidad laboral, las que juegan el papel del ie, conservando este tradicional concepto como parte de la estructura social de Japón.

Harakiri

El harakiri o seppuku es un ritual de suicidio, que se lleva a cabo haciendo un corte profundo en el estómago. Este órgano fue escogido por los antiguos japoneses, debido a que en la cultura oriental representa el lugar donde residen el alma y la fuente de nuestras acciones. Por otro lado, el abdomen, centro de nuestro cuerpo, es considerado la cuna de la voluntad, los deseos, el espíritu, la rabia y la generosidad. Durante la era feudal de Japón, el harakiri adquirió una fuerte connotación ritual, al punto de convertirse en uno de los 5 tipos de castigo para los samuráis que obraban incorrectamente.

El ritual

Todos los aspectos del harakiri se preparan con mucho cuidado: ropas, sitio, hora, testigos, inspectores y asistentes. Cuando el sitio se ha escogido, y los inspectores, testigos y guardias se encuentran en sus posiciones, el hombre que debe cometer suicidio abre su kimono, toma su cuchillo con la mano derecha y corta su abdomen de izquierda a derecha. Si esta herida no es lo suficientemente profunda para matarlo, el asistente o kaishakunin entra en escena, y, luego de recibir una señal por parte del condenado, le corta la cabeza de un solo sablazo, limpio y rápido.

Suicidios famosos

Una de las historias más conocidas que involucran el seppuku es la de los cuarenta y siete samuráis, los cuales fueron obligados a cometer suicidio después de haber asesinado a Kira Yoshinaka.

Sin embrago, la historia del Japón moderno no se ha visto exenta de este ritual. Así, podemos encontrar famosas instancias de harakiri, entre las que se destacan la del general Nogi Maresuke, quien, en 1912, eligió seguir al emperador Meiji hasta la muerte, y la del novelista Yukio Mishima, que terminó con su vida con un seppuku excéntrico y teatral. Además, en el año 1945, un número considerable de personas se suicidó frente al Palacio Imperial, después de que Japón anunciara su rendición a las Fuerzas Aliadas.

Tuesday, June 24, 2008

Keigo

La lengua japonesa, al igual que otros idiomas orientales como el coreano o el chino, presenta diversos grados de formalidad expresados tanto a nivel de escritura como de habla. Todos estos se agrupan bajo el nombre de keigo, un elaborado sistema de honoríficos que ha formado parte de las normas sociales japonesas desde su instauración en la era Meiji hasta la actualidad, y cuyo uso depende, en la mayoría de los casos, de factores como el contexto situacional y la diferencia de roles que puedan tener los participantes de una conversación.

A grandes rasgos, el keigo es utilizado para establecer las relaciones existentes entre nosotros y las personas con las que entablamos una conversación, o bien, entre nosotros y una tercera persona. Esencialmente, las expresiones de carácter humilde son empleadas para hablar de nosotros mismos o nuestras acciones, y las honoríficas para hacer referencia a nuestro interlocutor, sus posesiones o acciones.
El uso correcto del keigo implica un amplio conocimiento del mismo por parte del hablante, puesto que si es empleado en un contexto erróneo se corre el riesgo de ofender al interlocutor y de denotar, además, una falta de conocimiento cultural.

Origen

La distinción de rangos sociales que rige al keigo se originó en la era feudal japonesa, época en la que el uso del lenguaje preciso constituía una norma estricta instaurada entre las clases sociales. Uno de los propósitos originales de los honoríficos era mantener el feudalismo, puesto que, al usar un registro especial, la gente entendía quién debía ser respetado y quién debía respeto. Además, este sistema era utilizado para indicar las relaciones jerárquicas definidas por el confucianismo, según el cual los niños debían respetar a sus padres, la gente joven a sus mayores y los estudiantes a sus maestros.
Con el traspaso de la capital hacia Tokio y la apertura del país al extranjero, el idioma japonés sufrió cambios importantes en la gramática y el vocabulario, debido al intercambio cultural que se mantenía con Estados Unidos. Por otro lado, la abolición de las clases sociales existentes en el período Edo llevó al establecimiento de la libertad y uniformidad en todo Japón, por lo que las muestras de respeto se vieron regidas ya no netamente por el estatus social, sino que además por situaciones y circunstancias más flexibles.

Clasificación

Teineigo (丁寧語), o forma cortés, es usada por el hablante para expresar cortesía a su interlocutor. Una de las características que lo distingue del sonkeigo y el kenjougo es que este registro se utiliza únicamente con la persona con la que se está hablando, y no para referirnos a una tercera persona. Por lo general, esta es la primera forma enseñada a los estudiantes de idioma japonés.

Sonkeigo (尊敬語) o forma honorífica, denota respeto hacia la persona de quien o con quien se está hablando y además se emplea para hacer referencia a los objetos, las características y otros individuos que estén relacionados con ella. No se utiliza para hablar de uno mismo o de las propias acciones.
En general, el lenguaje honorífico está dirigido a las posiciones de poder, como por ejemplo un superior en el trabajo o un cliente.

Kenjougo (謙譲語), o forma humilde, incluye las expresiones que se utilizan cuando se describen las propias acciones o las de un miembro de nuestro grupo a otras personas, y en muchos casos, implica que esos actos son realizados con el fin de servir a otros. A diferencia del sonkeigo, en una oración de kenjougo el sujeto recae en el emisor y no en el receptor, y la acción que ejecuta el hablante está relacionada de alguna manera con la persona respetada por él.

A pesar de que el término keigo puede ser traducido literalmente como “lenguaje de respeto” o “lenguaje honorífico”, su uso no se limita a la intención de mostrar humildad y respeto con el receptor del mensaje, sino que además forma parte de una convención social que debe respetarse para conseguir la aceptación de la persona con la que se interactúa. De esta manera, los japoneses escogen las formas y palabras apropiadas dependiendo del contexto y de las funciones ya asignadas del registro.

Monday, December 10, 2007

Dualidad

El pueblo japonés se caracteriza por presentar una dualidad en muchos aspectos de la vida cotidiana. Algunas de ellas pueden parecernos extrañas e incluso demasiado radicales, y por otro lado, otras se asemejan más de lo que creemos a nuestra propia cosmovisión.

Tatemae y Honne

El diccionario define la palabra tatemae como la posición o actitud pública que se adopta con el resto, en contraposición a honne, definido como los sentimientos e intenciones reales de las personas. Si nos quedáramos con esta simple explicación, sin ahondar un poco en la cultura japonesa, podríamos caer en el error de pensar que tatemae es la fachada o máscara utilizada con la sociedad, mientras que honne es la verdad y lo bueno. Y no es tan así. Tatemae no representa la maldad y la mentira, sino que se trata de una convención social, un código de comportamiento que es perfectamente reconocido por todos los japoneses. Un ejemplo de esto radica en que la palabra tatemae no se refiere sólo a las intenciones o actitudes, sino que también a los valores o principios de cualquier otra cosa. Por ejemplo, es común escuchar frases como “que las mujeres y hombres estudien por separado es el tatemae del Instituto X”.
Por otro lado, honne no siempre es la verdad y lo bueno. Honne representa las cosas que, por no interferir con la armonía social, muchas veces debemos guardar para nosotros mismos, y en una sociedad que enfatiza esta armonía, y que recurre a una gran variedad de medios para mantenerla, tatemae y honne son conceptos muy importantes e inherentes a todos los japoneses, que están ahí por el sólo hecho de convivir en el mismo país.
Para terminar con este primer aspecto de dualidad, cabe destacar que en muchas ocasiones ni siquiera los mismos japoneses son capaces de reconocer qué es tatemae y qué es honne, en situaciones donde sus motivos escondidos o pensamientos reales yacen en el subconsciente. Por esto, es erróneo pensar que cada vez que hablamos con ellos, estamos siendo víctimas de una falta de franqueza, de un tatemae maligno.

Uchi y Soto

La palabra uchi puede traducirse como casa, yo y dentro, todos significados que ciertamente dan una sensación de intimidad. Su contraparte es soto, que quiere decir afuera, en el exterior.
Es así como nos encontramos con la dualidad más importante y característica de los japoneses, sobre la que se basan prácticamente todos los patrones de comportamiento social: la diferencia que se establece entre nosotros y los demás.
Esta dualidad, que se enseña a los niños desde muy temprana edad, puede ser expresada en varios niveles, como por ejemplo, en la línea trazada entre nuestra familia y el resto de la población de vecinos. Las casas japonesas tradicionales suelen ser espaciosas y con un ambiente que permite pasar a sus miembros con libertad de un cuarto a otro, pero la fachada que da a la calle está siempre protegida por un muro o una alta reja. Más adelante, cuando los niños entran a la escuela, aprenden a diferenciar entre sus propios compañeros y los de otros cursos, o bien entre el conjunto de compañeros de su colegio y los estudiantes pertenecientes a otras instituciones.
Uchi y soto pueden verse también en la relación que tienen los japoneses con los extranjeros residentes en el país. Por más que aprendamos su idioma, su historia y sus costumbres, e incluso si somos criados en Japón, nunca vamos a dejar de ser mirados como gaijin, es decir, forasteros. Esto se hace muchas veces de manera inconciente, sin una intención de discriminar o dañar a los extranjeros, puesto que la raza japonesa es tan física y mentalmente homogénea, que cualquier elemento distinto es de inmediato puesto en el lugar de soto.

Estos cuatro conceptos, uchi, soto, tatemae y honne, son apenas una parte de la gran cantidad de valores y actitudes duales de los nipones. Como veremos en otros artículos, estos se manifiestan también en el lenguaje, las artes e incluso en la manera de vestir.

Tuesday, December 04, 2007

Noh

El teatro Noh es un arte que combina el drama, el canto y la danza. Muy al contrario del teatro tradicional que conocemos en occidente, el Noh tiene la particularidad de basarse en dos premisas: “la máxima perfección que se puede alcanzar a nivel de movimiento es el logro de la inmovilización” y “cuanto más se esconde algo, más se luce”. Es así como la evasión de lo violento y lo obvio constituye uno de los factores más importantes en las representaciones, y es la razón por la que se actúa con movimientos sutiles y varias máscaras de expresiones prácticamente imperceptibles al ojo inexperto.
Estas características, sumadas al constante simbolismo en la historia al que se hace referencia, hacen que el público del teatro Noh deba tener un cierto grado de conocimiento sobre el mismo para lograr disfrutarlo a cabalidad.

Historia

El Noh fue creado hacia fines del siglo XIV como resultado de la labor conjunta de Kan-Ami y su hijo Ze-Ami, quienes, además de efectuar cambios al entretenimiento popular que provenía de antiguas fuentes nativas y extranjeras (Saguraku), establecieron y documentaron los principios estéticos del teatro. Durante el período Tokugawa, el Noh recibió un patrocinio especial por parte del shogunato que se prolongó hasta la Restauración Meiji, debido a que se le consideraba una ceremonia propia del reino.
En la actualidad, existen cinco escuelas principales de Noh: Kanze, Komparu, Hohsho, Kongo y Kita.

Simbolismo

Podemos encontrarlo principalmente en el uso de máscaras, que al mantener oculta la cara del actor, hacen que las emociones sean expresadas mediante la postura y los movimientos que éste realiza. Además, existen códigos muy simbólicos para los gestos, como el acto de llorar, que se realiza llevando una mano a la frente. Por último, el color constituye una importante fuente de codificación, y su uso se encuentra determinado por la edad y el sexo del personaje, entre otros factores. Es así como para representar a una mujer joven se utilizan trajes rojos y brillantes, mientras que para una de edad madura se prefieren los tonos más oscuros y menos llamativos.

Escenario

La estructura del escenario mide aproximadamente 6 por 6 metros y está completamente hecha de ciprés japonés, lo que le da un aspecto de pureza. En el fondo del escenario, se ubica un panel sobre el que se pinta un pino muy estilizado y añoso, independiente de si la obra transcurre en la luna, en un palacio o al aire libre, ya que, al ser el simbolismo y la sutileza lo más importante en la obra, los elementos decorativos del escenario no influyen en la trama de la misma. Delante del panel, se sitúan 4 músicos que interpretan las piezas correspondientes a cada escena.
La disposición del escenario permite que los espectadores tengan una visión tridimensional de la obra, creándose de esta manera un ambiente mucho más vívido.

Música

La flauta de bambú, llamada nohkan, es el único instrumento que lleva la melodía, mientras que los tambores taiko, oh-tsuzumi y ko-tsuzumi marcan el tiempo. Estos últimos, además de calcular el tiempo musical, establecen la relación existente entre la danza, el drama y el canto.

Reparto

El personaje principal de una obra de teatro Noh es denominado shite, y corresponde a una criatura fantástica, un demonio, un fantasma, o a algún ser humano que ha perdido el juicio. Vive en el pasado, y el actor que lo representa usa siempre una máscara para profundizar los sentimientos que desea expresar. El personaje secundario recibe el nombre de waki, y corresponde a un ser humano que vive en el presente y que sirve de vínculo entre la realidad y la fantasía. El actor que lo representa no utiliza máscara, pues el protagonismo le pertenece al shite.

Máscara y vestimenta

A grandes rasgos, las máscaras pueden clasificarse en máscaras de demonios, hombres y mujeres. Estas tienen distintas subdivisiones, que representan expresiones humanas tan profundas como la ira bélica, la juventud, la inocencia de una doncella o la edad de un hombre sabio y maduro, a través de efectos de luz y sombra que se logran al tallar leves irregularidades sobre la madera.
La vestimenta, que consta de diseños lujosos y dibujos simbólicos, se fabrica a partir de telas exquisitamente elaboradas con líneas simples. Gracias a esto, el actor esconde su silueta por completo del público, y queda enfundado en un traje de tela tiesa que lo mantiene en una posición alerta para el próximo movimiento que deba realizar. Este aspecto se encuentra además fuertemente vinculado con los principios estéticos del Noh, que hacen negar la propia existencia humana para representar con total perfección a otro personaje.

Intercambio de regalos

A todos nos gusta intercambiar regalos. Escoger un papel bonito, comparar precios, y pensar en la persona especial al hacer o adquirir algún producto en el mercado. Pero como en tantas otras oportunidades, los orientales, y en especial los japoneses, tienen costumbres muy distintas a las nuestras a la hora de dar y recibir obsequios.

Regalo personal y regalo basado en giri

Es muy importante no confundir los regalos que damos a alguien cercano y los que se basan en giri (obligación). Al igual que en occidente, los regalos personales están ligados al grado de confianza y al afecto que sentimos por otros, y se entregan en ocasiones especiales como cumpleaños u otras fiestas. Pero los regalos basados en giri, que generalmente se entregan en reuniones de trabajo o cualquier otro ambiente formal o laboral, son los más difíciles de escoger, puesto que a través de ellos debemos demostrar respeto, buen gusto y evidentemente, rango. En este caso, al tratarse de un agasajo, el precio y envoltorio de nuestro regalo son muy importantes (pagar un alto precio por un obsequio denota preocupación y esfuerzo). Sin embargo, se debe tener mucho cuidado de hacer un regalo demasiado caro, ya que dentro de una sociedad regida por el on y el giri, un presente costoso deja a su receptor en una deuda que implica devolver la mano con un regalo del mismo precio o incluso mayor.

Tipos de regalos

Existen variados tipos de regalos que se hacen dependiendo de la ocasión. Cada uno posee características muy particulares, que van desde el precio y el contenido hasta la forma en que deben ser envueltos.

Oseibo: se entrega durante el mes de diciembre. En esta ocasión, es común que las compañías envíen regalos a los clientes y socios con los que han mantenido relaciones comerciales. Por lo general son paquetes de alimentos y licores de renombre (de preferencia norteamericanos) o servicios que se consideren apropiados, como el envío de un automóvil elegante con chofer, el pago de la cuenta del taxi o la contratación de una empresa dedicada al aseo de la casa.
Chugen: se entrega a mediados de julio. Estos pueden ser de varios tipos, desde una genuina intención entre amigos y novios hasta perfectos sobornos para algún miembro de la empresa en la que se trabaja.
Regalos para el alto mando: de seguro, los más difíciles de escoger. Los japoneses suelen gastar mucho dinero comprando obsequios para sus superiores, y se deciden generalmente por licores costosos.
Regalos para la oficina: se hacen para mantener la armonía y simpatía con los compañeros de trabajo. Cuando se hace algún viaje o se va al extranjero, regresar con detalles para los otros miembros de la oficina es siempre bien visto. Estos regalos no tienen que ser demasiado costosos, basta con que den la idea de que no nos olvidamos de ellos mientras estábamos fuera.
Regalos para la familia: cuando se va de visita a alguna casa, es recomendable llevar un regalo. Por lo general se trata de algo para comer, como un pastel, una bebida o un postre para después de almuerzo.
Regalos para matrimonio y funeral: no es raro llevar un presente cuando se nos invita a una boda, pero, muy al contrario de lo que sucede en nuestro país, además de flores, también debemos llevar un obsequio a los funerales. Este regalo consiste en una cierta suma de dinero, de la que más vale informarse con amigos y cercanos. En ambos casos, el dinero se entrega dentro de un sobre escrito de una manera especial o incluso envuelto en papel de regalo.

Otros tips

No se acostumbra a abrir el regalo delante de los demás. Esto, para indicar que lo que cuenta es la intención de quien regala, y no el objeto en sí. También se hace para salvar las apariencias del donante, y así evitar situaciones de comparación y momentos incómodos en el caso de que el regalo que nos den no nos cause demasiado asombro.
Cuando se nos ofrece un regalo, lo normal es rechazarlo dos o tres veces. Aceptarlo de inmediato no causa una buena impresión entre los japoneses.
Si un japonés nos da un obsequio, debemos tenerlo muy en cuenta para la próxima vez que nos encontremos con él, y debemos hacer mención al suceso para demostrar que estamos realmente agradecidos.
Para las reuniones sociales, se aconseja que el regalo sea de un valor considerable, y ojalá de alguna tienda de renombre que pueda verse en el envoltorio del mismo.
Un artículo perteneciente a nuestra propia cultura es bien recibido por los nipones. Camisetas con algún logo que haga referencia al país, joyas y artesanía típica suelen sorprenderlos y agradarlos.

Gestión a la japonesa

Para nadie es desconocido que el Japón actual representa una potencia económica más que importante. Sus grandes empresas electrónicas y automotrices repartidas por todo el mundo, con miles y miles de operarios, dan cuenta de su supremacía en el ámbito. Y es precisamente en esos operarios, además de los ejecutivos y altos mandos, donde reside la fuerza y el poder de una nación que hasta hace algunos años cayó devastada por la guerra.
El mérito del rápido crecimiento económico de Japón lo tiene en gran parte, la llamada (y en algún momento muy aclamada) gestión a la japonesa.

Empleo vitalicio y sistema salarial por antigüedad

Para los japoneses, afianzar los lazos dentro de la compañía es un asunto muy importante. Es por esto que saberse asegurados de un empleo vitalicio repercute en la visión que tienen del trabajo, y los hace pensar en la actividad laboral como una comunidad de la que no vale la pena salir. Además, mientras más años llevan desempeñando sus labores, más alto es el sueldo que reciben. Por esto, es muy poco común que los japoneses se cambien de empleo una vez que han conseguido uno, a diferencia del estilo occidental en el que normalmente se va de puesto en puesto buscando mejores oportunidades. La desventaja reside en que el sistema de empleo vitalicio conduce muchas veces al sobre empleo, puesto que miembros muy antiguos de la compañía, que ya no representan un aporte para la misma, no son despedidos, pero tampoco son destinados a labores realmente útiles.

Toma de decisiones con orientación grupal

Este es otro de los aspectos llamativos, y a veces desconcertante para los occidentales, de la gestión a la japonesa. Los nipones se caracterizan por ser pausados y reflexivos en lo que respecta a la toma de decisiones. Al contrario de nosotros, hacen uso de todo el tiempo que consideren necesario para llevar a cabo una medida importante, y a veces una ni siquiera tan significativa. Para ellos, conocer la opinión de todos y cada uno de sus empleados es fundamental. ¿Por qué? Porque esto va de la mano con la percepción de la compañía como una comunidad amistosa, en la que todos tienen derecho a opinar e informarse para no ser pasados a llevar, y posteriormente ayudar en conjunto con la decisión tomada, pues les concierne a todos. Así, muchas veces el sistema les juega en contra, y los occidentales pierden la paciencia esperando lo que para ellos es demasiado tiempo antes de recibir una respuesta. Pero para la mentalidad japonesa, incluir a todos y debatir las opciones es importante, independiente de si los juicios de cada participante van a ser tomados en cuenta a la hora de decidir.

Entretenimiento empresarial

Como otro de los recursos para afianzar los lazos entre compañeros, aparece el entretenimiento empresarial. Es muy común que los japoneses gasten grandes cantidades de dinero en este aspecto, y las reuniones que hacen para tomar decisiones o para hablar sobre la empresa suelen realizarse en lugares que se arriendan por altos precios. Por otro lado, se entregan varios beneficios tanto a los empleados como a sus familias, que incluyen por ejemplo becas para la educación de los hijos y paseos familiares.

Una última característica del sistema laboral japonés, que difiere bastante del nuestro, está en la preferencia que ellos tienen por la contratación de empleados jóvenes y no muy experimentados. Evidentemente, los puestos de alto rango exigen un currículum de vasta experiencia, que incluya dominio del inglés u otros idiomas, haber trabajado en el extranjero y capacidad de liderazgo, pero es normal que para otras labores se recluten nuevos miembros recién salidos de la universidad. Esto, porque la relación en el trabajo se transforma en una especie de período de aprendizaje, en el que el superior va explicando el sistema y sus particularidades al novato, reforzando de esta manera el sentimiento de pertenencia y comunidad, y asegurando, casi completamente, un nuevo miembro vitalicio que trabajará con todas sus fuerzas para retribuir los beneficios que la compañía le ha brindado.

Thursday, March 01, 2007

Samurai

Otro de los personajes emblemáticos de la tierra nipona, es el samurai. Idealizando su sentido del honor, habilidad en el manejo de armas e infinita lealtad, este guerrero japonés ha sido la fuente de inspiración de cuentos, pinturas y toda clase de películas. Es por esto que hoy quiero dedicar un artículo a los valientes hombres que aún en la actualidad sobreviven con orgullo en la memoria de sus compatriotas.

Historia

Los antecesores del samurai pueden encontrarse durante el período Heian, era en que los soldados saburai, encargados de resguardar las puertas del palacio, se hallaban al servicio de poderosos señores, a los cuales defendían a cambio de la provisión del equipo necesario para llevar a cabo sus tareas. Fue así como más tarde, durante la época Edo, esta situación derivó en la relación entre un daimyo (señor feudal) y un samurai.

Daimyo – Samurai

Por una lealtad y fidelidad infinitas, un samurai recibía variados beneficios por parte de su amo: tierra, armamento, y lo más importante; estatus. Sin embargo, el costo que se debía pagar por el honor era muy alto. Si el daimyo no estaba conforme con los servicios del guerrero, o bien desconfiaba de él, tenía un total derecho de quitarle la vida. Esto se hacía por medio del seppuku, también conocido como harakiri, acto en que el acusado debía suicidarse con un certero corte en el abdomen (hara = abdomen, vientre, kiru = cortar). Un samurai con la formación correcta estaba totalmente conciente de este proceso, y se entregaba de lleno a la voluntad de su señor; quienes no poseían un amo a quien servir, eran llamados ronin. Las estrictas reglas que regían a los samuráis se encuentran agrupadas en un código de honor: el bushido.

Bushido

Literalmente “el camino del guerrero”, este término, designaba el código ético bajo el que actuaban los samuráis. Aparte de incluir el espíritu marcial y la habilidad en el uso de armas, el bushido demandaba una lealtad absoluta hacia el amo, liderazgo político y social, un fuerte sentido propio del honor, devoción a los deberes con que estaba comprometido y la valentía de morir por su señor si era necesario.
Actualmente, en una era donde el samurai ya no juega el mismo rol dentro de la sociedad, el bushido ha sido vinculado con el patriotismo y las más importantes tradiciones japonesas.

Armas

Al contrario de lo que se cree comúnmente, el arma principal del samurai no es su katana. La hermosa espada japonesa tiene un valor más bien simbólico, y representa el estatus y la superioridad por sobre otras clases sociales; esto se vio ampliamente reflejado durante el período Edo, donde los samuráis fueron los únicos que tenían permiso para portar una espada, puesto que se encontraban por encima de los demás. El arma que utilizaron durante mucho tiempo en la batalla fue un enorme arco hecho de madera, con el cual podían lanzar flechas en llamas o de alerta sin necesidad de absoluta precisión desde sus caballos. Sin embargo, parte esencial del entrenamiento de un samurai, era lograr acertarle a pequeños objetivos al tiempo que se galopaba.

Armadura

La armadura del samurai, un modelo importado desde China, se componía de pequeñas piezas unidas por cordones de cuero o seda. Estaba además dividida en partes, y según la ocasión debían llevarse o no puestas. Diseñada en un principio para llevarla mientras se montaba el caballo, la armadura en total pesaba 30 kilos, los cuales recaían en su mayoría sobre los hombros. El casco, indudablemente la pieza más llamativa, podía variar en su diseño, encontrándose algunos muy vistosos llenos de cuernos y caras de espíritus malignos. Asimismo, los guerreros utilizaban máscaras que representaban intimidantes expresiones demoníacas.

La caída

La restauración Meiji, era en que Japón volvió a abrir sus puertas al mundo y comenzó un intercambio económico internacional, fue el escenario de la caída definitiva del samurai como símbolo de poder. Los antiguos e importantes cargos burocráticos que habían conseguido durante la era Tokugawa ya no tenían sentido alguno, e incluso llegaron a ser humillados públicamente por los habitantes. Los ronin aumentaron de tal manera que se convirtieron en un problema social.

Hoy por hoy, el samurai es observado como un símbolo de orgullo y valentía, sus impresionantes armaduras y espadas despiertan sentimientos algo dormidos, de tiempos en que mucho más valía morir que ser deshonrado de por vida.

Tuesday, January 02, 2007

Kabuki

Historia

El teatro Kabuki encuentra sus orígenes en la etapa final del período Edo, instancia en la que Japón se cerró al exterior y se concentró en su propio crecimiento.
En un principio, este arte era llevado a cabo por jóvenes mujeres, que representaban situaciones cómicas y de la vida cotidiana japonesa. Sin embargo, debido a que la mayoría de ellas se dedicaba también a la prostitución, muchos de los espectadores se las arreglaban para "conseguir" a las jóvenes más apetecidas después de cada función. Considerando que esto violaba las leyes de la moral y las buenas costumbres, se las reemplazó por hombres, también de corta edad. Pero lejos de terminar con la práctica del comercio sexual, la actuación atrajo a mujeres adineradas e incluso a clientes homosexuales.
Finalmente, y para acabar de una vez por todas con la prostitución, se decidió que los actores del Kabuki debían ser sólo hombres, pero de edad madura.
Con esto, el Kabuki se convirtió en algo sofisticado y muy elegante, por lo que el shogunato, que regía el país en ese entonces le brindó su apoyo y comenzó a florecer con mejores estructuras teatrales.

Trama

Como se mencionaba anteriormente, los actores representaban en su mayoría situaciones divertidas relativas al día a día de Japón, pero con las nuevas modalidades de teatro, y la intención de convertirlo en un arte de clase elevada, se comenzó a difundir también el drama. Un ejemplo de esto lo constituyen las obras que muestran a amantes impedidos, quienes finalmente optan por suicidarse juntos en escenas de terrible dramatismo. Muy ligado a esto encontramos al bunraku, teatro de marionetas que también se erigía como una de las entretenciones favoritas de los habitantes de la época.

Elementos del Kabuki

En la actualidad, algunos de los elementos más significativos han sufrido cambios que les han permitido mejorar y facilitar el trabajo de los actores. Uno de ellos es el escenario, estructura amplia y giratoria que permite el cambio de escenografía y personajes. Además, este cambio es también llevado a cabo por personas vestidas completamente de negro, quienes se encargan de trasladar ágilmente los componentes que se emplean en cada presentación.
Por otro lado encontramos el hanamichi, que se traduce literalmente como "camino de flores", una alfombra que se extiende por entre los asientos de los espectadores hasta llegar al escenario; este es el camino que toman los actores cada vez que hacen su entrada a la obra.
Otros elementos igualmente reconocibles son las máscaras, finas reproducciones de expresiones faciales que retratan dramáticamente los sentimientos más profundos del ser humano: la ira, la alegría, el odio, o la tristeza, por nombrar algunos, y la música, que es ejecutada por expertos en el mismo escenario con instrumentos tradicionales.

En estos días, el teatro Kabuki sigue siendo una de las mayores atracciones y entretenimientos de Japón, pero su papel ha cambiado bastante a lo largo de la historia, convirtiéndse en un espectáculo refinado y la mayoría de las veces muy bien recibido por críticos occidentales.