sábado, 20 de agosto de 2016

Último día en Tokio

Nuestro último día en Tokio empieza yendo al mercado de Tsukiji, que es la lonja de pescado más grande del mundo. A las 4 o 5 de la mañana es la subasta de atún, pero nosotros decidimos ir más tarde. Cuando salimos del metro se pone a llover, luego a diluviar y llega un momento en que no podemos continuar... Nos refugiamos un rato hasta que nos volvemos a lanzar al río... Llegamos tardecillo pero aún podemos ver la magnitud del mercado, qué exageración... Todavía quedan algunos peces vivos... Sobre todo vemos anguilas.

Cuando nos recuperamos de la calada nos ponemos en marcha a la isla Odaiba, a la que vamos en monoraíl (que no tiene conductor) lo que nos permite tener buenas vistas de los rascacilos. Al llegar nos sorprende lo comercial que es, aquí vienen a pasar el día a centros comerciales gigantes, llenos de reclamos publicitarios, juegos y atracciones, conciertos,... Se respira puro consumismo, además de cierto aire futurista en los edificios. Tienen hasta una estatua de la libertad!

Vamos al museo de ciencia y del futuro. Entre otras cosas nos llaman la atención: una mascota de peluche a la que acariciar y ser utilizada en terapias (recordemos que esta gente no tiene cubierta sus necesidades de contacto...), una silla rodante para trasladarse, robots varios a modo de afazata (nunca de azafato), una recreación con bolas (blancas y negras para representar los 0 y los 1) del envío de un mensaje por Internet, una representación de los daños naturales y humanos de los diferentes acontecimientos en la tierra (seismos, erupciones de volcanes, emisión de co2,...), entramos en un transbordador espacial ( y yo que nunca me había parado a pensar cómo duermen en el espacio... O cómo comen, o van las baño, o que pierden masa muscular al no moverse,...),... En fin, muy interesante!!

Última cena en Japón por el barrio de Ginza, laaargo paseo antes de meternos en el metro y... Llegamos al hotel cápsula!!!! Está bastante bien organizado: te dan tu taquilla con las zapatillas, toallas y pijama (jiji), y claro, tu cápsula (que no resulta ser nada agobiante!!).

Aquí también tiene spa-onsen y toda la parafernalia del baño.

El viaje está llegando a su fin. Ha sido estupendo esta toma de contacto con el país del sol naciente. Una lucha diaria para hacernos entender, para lograr comprender, para conseguir llegar,... Pero a la vez muy divertido y enriquecedor. Volveríamos sin duda, en otro mes para evitar el calor y con algunas mejoras logísticas. Volvemos agotados, hemos echado el resto estos últimos días en Tokyo, pero con gran alegría!!

Mañana dormimos en casa!

Deporte en Tokio

Madrugamos para llegar a ver el entrenamiento de los luchadores de sumo. No es época de competición pero en un gimnasio dejan ver los entranamientos matutinos, y tan matutinos que empiezan a las 7am, ya os dije que aquí los horarios van por delante de los nuestros... Vemos algunos combates y ejercicios de estiramiento y "empuje". Algunos luchadores son los que os imagináis, gordos y grandes, con esos pañales y el típico moñete en la cabeza. También vemos principiantes, jóvenes, pequeños y delgados. Les están enseñando a empujar... De forma que un grande recibe a un pequeño que le empuja hasta sacarle del círculo. Así una y otra vez... No les duele la cabeza y el pecho de darse esos empujones?? Viendo a los jovenzuelos me pregunto cuál es su ambición?? Engordar 100 kilos para ser un gran luchador de sumo?? A la vuelta de vacaciones les felicitan si han engordado más de 10 kilos?? Y el moño, es requisito imprescindible para las competiciones importantes?? Hay muchas cosas que no entiendo, pero lo que sí entiendo es la cara de admiración de estos todavía delgados chiquillos hacia sus grandes (y tan grandes) ídolos, y eso no hay lógica que lo discuta!!

Desayuno en el parque con sesión de reflexología podal. En el parque hay un circuito para hacer descalzo, se van pasando por distintas superficies, con piedras grandes- pequeñas, redondas-puntiagudas,... El japo lo pasa fatal y despierta toda nuestra curiosidad, así que allá vamos. Ambos hacemos el circuito, yo apoyadísima en la valla auxiliar y MA haciéndose el fuerte 😉

Tren al Museo Nacional de Arte. Al llegar al parque nos encontramos con lo que han montado para prepararse para su Tokio 2020, del que se muestran tan orgullosos! Lo llaman "Road to Tokyo 2020". Entre otras cosas hay una galería para "sentir a los atletas" donde ves las actuaciones de sus mejores atletas a la vez que sientes la vibración en el suelo, una chulada. También ponen una gran pantalla donde podemos ver el directo de la final de los 200 metros, wowwww este Bolt es de lo más chulo que hay...

Ya en museo recorremos varios siglos y varios artes. La gran diferencia con Europa estriba en la época de aislamiento de casi 250 años. En Japón el arte se reflejaba en la vida diaria: una puerta, una vasija, la ropa, las espadas de los samuráis,... Pero no lo reflajaban en un cuadro. Cuando llega la era Meiji, de aperturismo a lo exterior, se extienden  los cuadros. Como resultado vemos la misma evolución que en nuestra pintura pero con cierto lapso de tiempo. Me recuerdan a Cezanne, claro!

Nos echamos una mini siesta en los sillones del museo, jiji, como los japos, que se quedan fritos en cualquier parte!! Debe ser por eso que ponen sillones en un museo!!!

A la salida volvemos a la pantalla de las Olimpiadas, y es que estamos de un olímpicos en este viaje... Vemos varios combates de taekwondo donde nuestra española es plata.

Recordamos a Suzuki, la gran corredora de 5.000 y 10.000 metros japonesa, que tantos buenos ratos nos da. Arriba Suzuki y sus escapadas!!!! :)))))))

Comemos carne rica y probamos el Tororo, una crema con una textura imposible, lo dejamos en el plato, que ya es raro en nosotros... De momento es lo único con lo que no hemos podido...

Vemos un mercado de comida y ropa normal, quiero decir, que no es especialmente turístico. Y nos ponemos camino del Tokyo Dome, el estadio de béisbol de los Gigants de Tokio. Tenemos entradas para ver a los Tigers vs Gigants, regalo de cumple para MA!! Nos cuesta un poco encontrar nuestro sitio porque la entrada, evidentemente, no pone nada comprensible para nosotros... Una vez ubicados salimos a ver las tiendas que hay por todas partes. El béisbol es una actividad social más que un deporte, van a pasar la tarde, comer y beber, compran muchos souvenirs y chorraditas,... Durante el partido no paran de moverse, salen, entran,... Entre el movimiento del público, las chicas de las bebidas que bajan y suben a toda velocidad con mochilones a la espalda, las cheerleaders y la música de las bandas de cada equipo, aquello parecía más un festival que un partido! Nada que ver con un partido de tenis, que alguien tarda un poco más en sentarse y el juez de silla ya le llama la atención...

Nos lo pasamos pipa, el béisbol en sí nos gusta, pero verles en su salsa es divertidísimo! En plena grada y sorbiendo noodles!!! Por suerte tenemos un japo angloparlante a nuestro lado que resuelve todas nuestras dudas con el marcador. Al final, victoria de los Gigants!! Abe (el jugador de la primera base) nuestro nuevo ídolo del deporte!

Vuelta a casa de nuevo con las pilas agotadas, última vez que utilizamos nuestros JR Pass, amigos del alma!!

Nos queda un día en Tokio y tenemos planes muy interesantes!!

Nikko colorido

Madrugamos para intentar pillar un Shinkansen que no teníamos reservado. Conseguimos improvisar y llegar a Nikko, un pueblo recomendado por amigos y la Lonely. El mayor atractivo de este pueblo son sus templos, especialmente Tosho-gu, lleno de color y árboles larguísimos por todas partes. Qué lugares elegían para poner los templos!!!! Me recuerda a nuestros monasterios... En este caso también es el lugar elegido para la tumba del shogun (señor de la guerra) Ieyasu, que se encargó de unificar el país en el siglo 17 y dió comienzo a la era Edo, aislamiento de Japón hasta 1850.

Descubrimos el origen del monito del whatsapp!!!!!!! Y cómo el dragón que llora hace eco con los sonidos originados justo bajo su cabeza.

Comemos yuba (nata que se forma al preparar el tofu) udón y yuba soba, riquísimos! Pero nos damos cuenta de que somos muy lentos, sobre todo yo, y más si como con palillos :))))) nos encanta observarles comiendo, y escucharles... Porque con los sorbidos que pegan se les escucha estupendamente!!

Crêpe de chocolate y vuelta al tren, nos ponemos camino a Tokio. Al llegar decidimos visitar el Tokio Sky Tree, la torre más alta del mundo con 634 metros. Tiene dos miradores, el primero a 350 metros y el segundo a 450 metros. Se sube al primero y desde ahí al segundo. Cuando llegamos a los 350 metros nos quedamos ojipláticos con la extensión de la ciudad, no acaba nunca, sigue por todas partes!!! Las nubes pasan a nuesteo alrededor, esperamos a que despeje un poco y cuando nos disponemos a subir a los 450 metro nos dicen que arriba no se ve nada, está lleno de nubes... Así que nos quedamos con las ganas. Disfrutamos de este primer mirador y a la bajada vemos que, efectivamente, la torre llega a las nubes literal!!

Paseo de vuelta a casa con las pilas agotadas!! Ilusionados porque mañana haremos cosas que nos apetecen mucho!!

Tokio infinito

Despedida de Bung y Shinkansen a Tokio, qué maravilla de tren, cómo nos gusta y cuánto disfrutamos con nuestros ebooks.

Llegada Tokio, es grande, gigante, enorme. La ciudad más extensa en la que he estado, y con varias compañías de metro y cercanías... ufff a ver cómo lo hacemos para ver todo!! Tras una visita al McDonalds, que siempre trae buenos recuerdos, vamos al apartamento de Airbnb y no nos gusta nada, es claramente el peor alojamiento en el que hemos estado en este viaje. Dejamos las cosas y a recorrer!

Vamos al templo Meiji Jingu que está en medio de un parque enorme, con árboles altísimos y bastante salvaje. A pesar de que nos pican los mosquitos, nos gusta ese paseo y el templo en medio. Seguimos caminando hasta llegar al famoso cruce de Shibuya. Impresiona ver tanta gente cruzando en todas direcciones. Subimos a la terraza de un Starbucks para verlo desde arriba y después lo vemos desde la estación de tren, divertidísimo. Visitamos la estatua de Hachi-ko, el perro que estuvo 10 años yendo a la estación de tren a esperar a su dueño que ya nunca volvió... En la estación vemos el cuadro "El mito del mañana" que representa la bomba atómica sobre Hiroshima y tiene gran parecido con nuestro Guernica, pero más largo y con color.

Paseamos el barrio de Ginza que nos deja anonadados... calle tras calle con tiendas y anuncios, a cual más grande y llamativo, con las mejores marcas y las más conocidas. Uno no sabe donde dónde mirar con tanto reclamo publicitario. Es como nuestra Gran Vía pero por todas partes!! Además, encontramos un par de restaurantes españoles que nos causan bastante gracia.

Mañana vamos a Nikko.

martes, 16 de agosto de 2016

Ryokan en Kanazawa

El lunes por la mañana viajamos a Kanazawa, tres trenes pasando por las típicas zonas montañosas de Japón. En uno de los cambios me olvido el ebook en el tren, mi recién estrenado ebook!! 10 minutos después, en la estación, me doy cuenta y salgo corriendo al tren, paso otra vez el control de tickets, y... Me cruzo con el revisor-encargado-angeldelaguarda que lleva mi ebook en la mano!!! No me hace falta decirle mucho, mi cara de ilusión lo dice todo. Qué susto!!!!!!!

Durante el viaje llueve, qué bonito ver las montañas con la lluvia! Cuando llegamos a Kanazawa sigue lloviendo y ya no es tan idílico... Llegamos al ryokan gracias a la masterización de MA con las descargas de mapas japoneses. Nos atiende Bungo, en inglés, con calma, explicándonos cada cosa: dónde está el onsen, cómo se cierra la puerta, por dónde se anda con slippers y por dónde descalzos,... Qué gusto de recibimiento, nada q ver con el de Takayama...

Vamos a comer al mercado Omi-Cho, donde huele a pescado nada más entrar. Buscamos uno de los sitios que Bungo nos ha recomendado para comer, un sushi kaitén (en el que los platitos van pasando por una cinta y puedes coger lo que te apetezca). Muy divertida esta comida en la que no tenemos idea de lo que ocurre: que lo verde no es wasabi sino té, que el color de los platos indoca lo que has comido,... Todos atentos y serviciales con nuestra ignorancia. Un lujo vivir en primera línea la preparación de los nigiri-sushi y de los platos de sashimi.

Por la tarde recorremos en bici algunos barrios de esta ciudad que es totalmente manejable en bici. Visitamos el barrio de las geishas, el de los samuráis (con la actuación y explicaciones de MA acerca de las espadas que llevaban, jajaja) y el centro (con restaurantes). Entramos en un centro comercial (un Corte Inglés de lujo) y en una sala de juego (sigue exactamente el mismo esquema que el que vimos en Nara).

En el ryokan probamos el onsen privado, los yukata (batín ligero de algodón al que nosotros llamamos kimono) y dormimos en futones (una especie de colchones finos en el suelo, sobre bambú). Nos fascina el ryokan, su decoración, mimo y tranquilidad. Desde luego en este viaje llevamos unos cuantos alojamientos la mar de diferentes.

El martes arrancamos con la calma, por la mañana visitamos el parque que simboliza la ciudad. Mucho calor por la zona del castillo, pero un placer cuando llegamos al lago. Ains que lujo de parques y jardines tienen aquí!! Nos imaginamos haciendo un picnic aquí, echando una siesta allí,... Vamos al museo de arte contemporáneo sin intención de entrar a ninguna exposición, sólo para ver el museo en sí, que ya es una obra de arte.

Volvemos al mercado de ayer a comer, esta vez nos toca sentados en el suelo, jaja, MA no cabe y ambos acabamos la comida sin saber cómo ponernos, debe ser una cuestión de costumbre... Comemos nigiri-sushi, sopa miso, edamame, tempura, y varios pescados a la plancha,... Todo rico rico rico!! A estas alturas ya no necesitamos tenedor, MA ya controlaba los palillos, yo estoy empezando con ello...

Llueve, diluvia,... Cuando llegamos al ryokan Bungo nos dice que ha investigado cómo y cuándo ver un partido de beisbol en Tokio, que se lo habíamos preguntado por la mañana. Majo majo nos compra él las entradas explicándonos detenidamente cuáles son las zonas en el campo, cómo se ve desde cada una, que en la base 1 se ponen los locales y en la base 3 los visitantes, que hay dos estadios, cuál es mejor y qué partidos hay cada día. En definitiva, una hora para comprarnos el billete para ver a los Giants de Tokio... Ahora solo queda recogerlo en un Seven-eleven!!! Original, eh! Es que aquí las convinience stores se utilizan mucho. Nosotros vamos a alguna a diario!

Último paseo en bici por el barrio de los samuráis y otra zona de templos, con dong nocturno incluido 😉

Mañana vamos Tokio!!!