Madrugamos para llegar a ver el entrenamiento de los luchadores de sumo. No es época de competición pero en un gimnasio dejan ver los entranamientos matutinos, y tan matutinos que empiezan a las 7am, ya os dije que aquí los horarios van por delante de los nuestros... Vemos algunos combates y ejercicios de estiramiento y "empuje". Algunos luchadores son los que os imagináis, gordos y grandes, con esos pañales y el típico moñete en la cabeza. También vemos principiantes, jóvenes, pequeños y delgados. Les están enseñando a empujar... De forma que un grande recibe a un pequeño que le empuja hasta sacarle del círculo. Así una y otra vez... No les duele la cabeza y el pecho de darse esos empujones?? Viendo a los jovenzuelos me pregunto cuál es su ambición?? Engordar 100 kilos para ser un gran luchador de sumo?? A la vuelta de vacaciones les felicitan si han engordado más de 10 kilos?? Y el moño, es requisito imprescindible para las competiciones importantes?? Hay muchas cosas que no entiendo, pero lo que sí entiendo es la cara de admiración de estos todavía delgados chiquillos hacia sus grandes (y tan grandes) ídolos, y eso no hay lógica que lo discuta!!
Desayuno en el parque con sesión de reflexología podal. En el parque hay un circuito para hacer descalzo, se van pasando por distintas superficies, con piedras grandes- pequeñas, redondas-puntiagudas,... El japo lo pasa fatal y despierta toda nuestra curiosidad, así que allá vamos. Ambos hacemos el circuito, yo apoyadísima en la valla auxiliar y MA haciéndose el fuerte 😉
Tren al Museo Nacional de Arte. Al llegar al parque nos encontramos con lo que han montado para prepararse para su Tokio 2020, del que se muestran tan orgullosos! Lo llaman "Road to Tokyo 2020". Entre otras cosas hay una galería para "sentir a los atletas" donde ves las actuaciones de sus mejores atletas a la vez que sientes la vibración en el suelo, una chulada. También ponen una gran pantalla donde podemos ver el directo de la final de los 200 metros, wowwww este Bolt es de lo más chulo que hay...
Ya en museo recorremos varios siglos y varios artes. La gran diferencia con Europa estriba en la época de aislamiento de casi 250 años. En Japón el arte se reflejaba en la vida diaria: una puerta, una vasija, la ropa, las espadas de los samuráis,... Pero no lo reflajaban en un cuadro. Cuando llega la era Meiji, de aperturismo a lo exterior, se extienden los cuadros. Como resultado vemos la misma evolución que en nuestra pintura pero con cierto lapso de tiempo. Me recuerdan a Cezanne, claro!
Nos echamos una mini siesta en los sillones del museo, jiji, como los japos, que se quedan fritos en cualquier parte!! Debe ser por eso que ponen sillones en un museo!!!
A la salida volvemos a la pantalla de las Olimpiadas, y es que estamos de un olímpicos en este viaje... Vemos varios combates de taekwondo donde nuestra española es plata.
Recordamos a Suzuki, la gran corredora de 5.000 y 10.000 metros japonesa, que tantos buenos ratos nos da. Arriba Suzuki y sus escapadas!!!! :)))))))
Comemos carne rica y probamos el Tororo, una crema con una textura imposible, lo dejamos en el plato, que ya es raro en nosotros... De momento es lo único con lo que no hemos podido...
Vemos un mercado de comida y ropa normal, quiero decir, que no es especialmente turístico. Y nos ponemos camino del Tokyo Dome, el estadio de béisbol de los Gigants de Tokio. Tenemos entradas para ver a los Tigers vs Gigants, regalo de cumple para MA!! Nos cuesta un poco encontrar nuestro sitio porque la entrada, evidentemente, no pone nada comprensible para nosotros... Una vez ubicados salimos a ver las tiendas que hay por todas partes. El béisbol es una actividad social más que un deporte, van a pasar la tarde, comer y beber, compran muchos souvenirs y chorraditas,... Durante el partido no paran de moverse, salen, entran,... Entre el movimiento del público, las chicas de las bebidas que bajan y suben a toda velocidad con mochilones a la espalda, las cheerleaders y la música de las bandas de cada equipo, aquello parecía más un festival que un partido! Nada que ver con un partido de tenis, que alguien tarda un poco más en sentarse y el juez de silla ya le llama la atención...
Nos lo pasamos pipa, el béisbol en sí nos gusta, pero verles en su salsa es divertidísimo! En plena grada y sorbiendo noodles!!! Por suerte tenemos un japo angloparlante a nuestro lado que resuelve todas nuestras dudas con el marcador. Al final, victoria de los Gigants!! Abe (el jugador de la primera base) nuestro nuevo ídolo del deporte!
Vuelta a casa de nuevo con las pilas agotadas, última vez que utilizamos nuestros JR Pass, amigos del alma!!
Nos queda un día en Tokio y tenemos planes muy interesantes!!
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