miércoles, 10 de agosto de 2016

Zen en Kioto

Caminito a la estación de Osaka descubrimos que hay otro mundo por debajo del que vemos. Quiero decir, hay miles de galerías subterráneas que te permiten desplazarte por la ciudad sin necesidad de salir al exterior. Y nos tenemos que dar cuenta justo cuando nos vamos de la ciudad?? No es justo!

Mañana de relax en la nos tomamos nuestro tiempo para desayunar mientras resolvemos los problemas del mundo antes de coger el tren que nos llevará a Kioto. Ocurre algo completamente inesperado: el tren sale con dos minutos de retraso!!!!!!! En Japón!! Esperamos que sea cual sea la causa no sea grave... Ji ji

Esta vez vemos trenes en los que se indica que hay vagones sólo para mujeres, pensaba que esto era cosa del metro...

Llegada a la estación de Kioto donde volvemos a encontrarnos con un lugar enorme lleno de gente. Primeras investigaciones acerca de la ciudad y lo que queremos hacer aquí, es tan grande que tenemos que hacer malabares para encajarlo todo. Nos decimos el uno al otro que "no podemos verlo todo" y es que las dimensiones aquí tienen un concepto distinto al que tenemos en Europa...

Mapa en mano llegamos a nuestro apartamento, descargamos las mochilas y nos vamos en bici a comer! Como todo, al principio nos cuesta entender las bicis y las normas de conducción (os había dicho que aquí conducen por la izquierda?? Esto lo cambia todo... Sobre todo en los cruces!!). Al final le pillamos el tranquillo a la bici, al aparcamiento y a la circulación. Comemos algo rico de casualidad porque hemos pedido sin saber qué nos traerían!

Y empezamos con los primeros templos. Cuánta madera!!! Siempre que vemos algo hecho de madera MA dice "a mi padre le encantaría esto!" :)
Las santuarios son espectaculares. De verdad esto fue contruido hace 1000 años?? Leemos, miramos,... Cuántas historias!! Iguales y diferentes a las nuestras... Mismos mundos, diferentes mundos.

Ya confiados en nuestra habilidad con la bici nos aventuramos a ir al centro, recorremos las calles recomendadas que a mí me recuerdan al kilómetro cero madrileño, por donde nunca deja de pasar gente.  Recorremos las calles de restaurantes, anticuarios, farolillos y casas de té (donde las geishas hacen sus rituales).

Cenamos rico! Probamos el pescado sobre arroz cocinado en una cajita de bambú (todavía no sabemos cómo se llama...) y calamar con salsa yakitori. La mesa donde cenamos es de esas que hundes los pies por debajo del suelo. Es que son de un original...

Vuelta a casa de noche en bici, esto está controlado! Ah, os dije que se pone el sol antes de las 19hs! Claro, luego amanece tempranísimo, y no hay persianas...

El segundo día en Kioto hemos visitado la parte este de la ciudad, repleta de templos, y cuando digo repleta es que está llenita!! Y no es que sean pequeños precisamente...
Hemos ido en bici y ha sido un acierto: en la bici se sufre menos el calor, se aparca en la puerta, no se carga mochila, se llega antes,... Estamos encantados con nuestro ciclo-turismo!!

Para acercaros a nueatro sentir diario con el idioma os diré los nombres de lo que hemos visitado hoy: en el barrio de Higashiyama, de norte a sur, los templos Ginkakuji, Honen-in, Eikan-do, Nanzenji, Shoren-in y Kiyomizudera (este último patrimonio de la UNESCO).
Pasear por los templos budistas da paz, calma, hablas cada vez más bajo y caminas más despacio, hay armonía en los colores y los sonidos, normal que mediten aquí!! Preciosos! Pensábamos ver más templos pero nos damos cuenta de que lo que nos apetece es "estar" en ellos, no "pasar" por ellos. Raro el sabor de boca del último templo plagado de gente, nada que ver con algunos de los anteriores, menos populares y, por lo tanto, más vacíos. Hemos disfrutado de los jardines zen casi sin gente y de los templos a veces para nosotros solos. Una gozada! Y MA ha podido hacer el mítico "dongggg".

Vuelta a casa, cena ligera y pronto a dormir. Mañana queremos explorar el oeste de la ciudad, una nueva aventura!

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